La cirugía estética ha desarrollado la Ritidectomía o Lifting Facial, una intervención que consiste en remodelar los tejidos del rostro intentando evitar el efecto producido por el paso del tiempo y de la gravedad.
Con el fin de darle mejor resultado y duración, el cirujano actúa tanto sobre la piel, como sobre los tejidos profundos que denominamos Sistema Músculo Aponeurótico Superficial (SMAS).
Tradicionalmente se ha dividido el rostro en tres tercios: inferior, medio y superior (cuello, cara y cola de la ceja más la frente). Pudiéndose realizar procedimientos quirúrgicos antienvejecimiento en cada uno de ellos de manera independiente o combinada.
¿CUANDO SE NECESITA?
Esta intervención está indicada en todo hombre o mujer que presente una pérdida de elasticidad cutánea, flacidez, descolgamiento y arrugas en zonas determinadas de la cara, surcos nasogenianos y cuello.
Dependiendo del tipo de operación que se necesite, el Lifting abarca un espectro muy amplio de pacientes: desde aquellos que cumplen 35/40 años y quieren recuperar el tono de la piel (llamados Lifting de fin de semana), a las personas más mayores que solicitan un Lifting Completo porque el envejecimiento afecta a los tres tercios antes mencionados. Estas personas por regla general, también presentan una piel fotoenvejecida, deshidratada, manchada, con epidermis gruesa, que requiere procedimientos no quirúrgicos adicionales.