La blefaroplastia (plástica de párpados) es la cirugía estética de los párpados superior e inferior. El procedimiento suele efectuarse bajo anestesia local, especialmente para el párpado superior. El párpado superior suele tener piel redundante que se elimina mediante cirugía, con cicatriz mínima.
En el párpado inferior es frecuente la aparición de bolsas provocadas por la protusión de la grasa periorbitaria, con abultamiento por debajo de los ojos, popularmente llamadas bolsas de los ojos.
Estas bolsas se eliminan mediante una pequeña incisión por debajo de las pestañas que dejará una cicatriz imperceptible o bien desde el interior del párpado con una incisión en la conjuntiva, en este caso lógicamente no resultará ninguna cicatriz externa.
Habitualmente no requiere ingreso aunque en caso de haberse empleado anestesia general, se permenecerá en la clínica por un periodo aproximado de ocho horas. La reincorporación a la actividad normal no suele demorar mas de dos o tres días.
La reconstrucción de los párpados debe buscar la protección del globo así como la restauración del campo visual y de la estética del rostro. Para cumplir estos objetivos es necesario conocer la anatomía y la fisiología de los párpados antes de comenzar un proceso de reparación compleja. La mayoría de los casos concierne a pérdidas de sustancia meramente cutáneas, en las que basta con procedimientos simples de cirugía plástica para conseguir resultados satisfactorios. En las pérdidas de sustancia complejas se han propuesto muchas técnicas, entre las que se distinguen: aquellas que utilizan tejidos procedentes de los párpados (colgajos o injertos tarsoconjuntivales, colgajos palpebrales de grosor completo), las que utilizan injertos de la mucosa bucal y colgajos cutáneos procedentes de zonas próximas. Se explican estas técnicas, con sus ventajas e inconvenientes según los autores. Cada cirujano deberá elegir la técnica que le parezca más adaptada en función de su experiencia y formación.